Curas milagrosas, mentiras y vacunas

Por: Diógenes Armando Pino Ávila

     Esto de las vacunas contra el Covid-19 ha dado mucho de qué hablar, y creo que algunos de buena fe y otros de mala leche propalan en las redes una serie de videos y textos donde manifiestan abierta oposición a la vacuna arguyendo miles de razones sin fundamento científico, otros suben recetas milagrosas con las cuales dicen que se controla o se cura la mortal enfermedad, fórmulas que van desde drogas veterinarias como la ivermectina hasta las gotitas milagrosas del presidente Maduro.

    Hay quienes recomiendan el té de moringa con matarratón, otros el eucaliptus y, qué sé yo, tantas plantas medicinales que en estos momentos de desconcierto y temores han salido a la luz como una forma de escamotearle a la muerte unos años de vida. De todas maneras, la causa primordial de estos intentos de engañar los unos y de salvar los otros es un juego producto de la ignorancia que juega con la tribulación de la gente que teme morir, pero se resiste a guardar los protocolos de bioseguridad que recomiendan los científicos. Otro de los factores que inciden en dicha proliferación de curas insospechadas y milagrerías es ocasionada en parte por el oscurantismo a que han sumido a su grey algunas iglesias de diferentes cultos.

   No podemos dejar por fuera los caso de personajes con poder que debiendo tomar los conceptos de científicos probados prefirieron jugar con fuego, como Bolsonaro de Brasil diciendo en los medios que lo curó la hidroxicloroquina y al loco Trump recomendando que la gente se inyectara desinfectantes para curar el coronavirus, la de Andrés Manuel López Obrador presidente de México recomendando cargar una estampita de la Virgen como protección a esta enfermedad y por último el caso de Maduro con sus gotitas milagrosas. Todos estos en un populismo rampante rayano en la irresponsabilidad y que a lo mejor les cabría implicaciones jurídicas a ellos en sus respectivos países.

     Algo de sumo cuidado para analizar el juego de la geopolítica tan en boga en estos tiempos donde se ha revivido la guerra fría con una propaganda aterradora de información y contrainformación que busca el desprestigio de sus oponentes. Esto se ha dado entre los países de gobiernos de ideología de derecha y los de izquierda donde esta guerra ideológica lleva el condimento económico y comercial y los bloques en disputa convierten en negocio rentable la producción de vacunas. Esta es una de las razones que, impulsada por los medios de comunicación generan desconfianza y miedo a las vacunas de uno u otro bando.

    Proliferan los memes, videos y chistes que refiriéndose a la vacuna rusa la caricaturizan dándole atributos perversos como deformación y afeminación del hombre que se la inyecte, y refiriéndose a la vacuna china otro tanto ligado a la ridiculización de sus costumbres alimentarias; con esto solo dejan bien parada a las vacunas gringas pues el efecto Rambo, “héroe salvador de la humanidad” sale a flote en el imaginario popular y le prodigan los poderes curativos únicamente a la ciencia del país del norte.

    La pandemia avanza a pasos agigantados, con nuevas cepas que devastan vidas humanas por miles y que a pesar de los esfuerzos de los científicos no han podido detenerla, por ello juegan una carrera contra reloj para producir la vacuna. Algunos países han avanzado y en tiempo récord para la ciencia y las pruebas de confiabilidad ya la han sacado al mercado, y, como siempre los poderosos han ganado los primeros puestos en compra y aplicación, mientras que otros no han podido dar el paso de la compra por la pobreza que les aqueja.   Diferente el caso colombiano donde nuestro presidente informa que compró sin comprar y vacunará sin vacunas; contrario a otros países de la región como Argentina, Costa Rica, México y Chile que ya iniciaron la vacunación.

     Indagando sobre las vacunas encuentro que no se pueden comparar unas con otras,  pues la técnica y los principios empleados son diferentes: unas utilizan virus vivos atenuados, virus inactivados o fragmentados, otras están basada en un ARN mensajero o ácido ribonucleico mensajero y requiere inyectar un pequeño segmento del código genético del virus, que los científicos lograron crear en el laboratorio, y se espera que éste provoque una respuesta del sistema inmune para combatir la infección, mientras que otras están centrada en la inyección directa de ADN a través de un plásmido (una pequeña estructura genética) para que las células del paciente produzcan los anticuerpos para combatir la infección.

    Hay que exigir la pronta compra de las vacunas, las que sean (mejor que nada) y la puesta en marcha de un plan de vacunación, ya está bueno de ser complacientes con un gobierno que a cada momento se le caen las mentiras sobre lo de la pandemia. Por último, a nivel mundial se está recomendando por parte de los epidemiólogos el uso de la mascarilla quirúrgica y encima de esta la de tela.

    Pregunta obligada ¿alcanza el aumento del salario mínimo para comprar las dos mascarillas diarias por persona en un hogar de cuatro miembros?

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