Empieza una Nueva Era (para el desarrollo territorial)

Por Héctor Manuel Lozano (PANCHO).

     Nuestra región del Sur del Cesar debe modificar sus prioridades, métodos de actuación y reactivarse para lograr enfrentar estos nuevos retos como: la globalización y la modernización, gestionando ciudades y territorios acordes a los ODS (Objetivos del desarrollo sostenible), a la NAU (Nueva agenda urbana) y a la Postpandemia.

    Para empezar, la reactivación debe ser una reactivación diferente y moderna. No se puede tratar solamente de una recuperación de la situación anterior, sino que la nueva recuperación debe construirse sobre nuevas bases como:

1.Una reactivación multidimensional: Estamos hablando de una reactivación-transformación con procesos que debemos llevar a cabo conjuntamente (La reactivación de la que hablamos ahora abarca, no solo la economía sino el modelo energético, la alimentación, la movilidad, la digitalización, la reducción de desigualdades (y eso incluye desde las regiones del país hasta los barrios de una ciudad, las desigualdades sociales, el crecimiento del respeto a las múltiples y crecientes diversidades de la sociedad (de género, económicas, étnicas, sexuales, discapacidades, etc.) o el impulso a la biodiversidad. 2.Una reactivación-transformación integral y transversal: la nueva reactivación debe ser integral -de todos los ámbitos- y transversal -con colaboración entre regiones-departamentos-municipios. Ya no podemos abordar los distintos ámbitos de forma independiente (economía, medio ambiente, gestión territorial y espacio urbano, social), porque son absolutamente interdependientes. Eso obliga a definir objetivos compartidos a partir de los que cada ámbito derivará los criterios para definir los planes en él territorio. También se necesitará que cada área municipal se apoye en los demás para impulsar planes-programas o proyectos compartidos de forma que se multipliquen los resultados frente a los de las tradicionales actuaciones sectoriales. Entra en juego, por lo tanto, la necesidad de hacer más con los recursos disponibles. Y eso solo es posible generando sinergias (colaboraciones que multiplican el valor de los resultados generados) entre actores que no acostumbraban a colaborar entre sí hasta el momento. 3.Repensar el concepto de territorio: En efecto, también el paradigma territorio urbano frente a territorio rural debe cambiar. Las ciudades deben pensar su futuro incorporando en sus planes el territorio que las rodea, al que aportan servicios y del que reciben una serie de prestaciones (alimentación, descanso, salud, recursos mineros o forestales), la colaboración entre 2 o 3 ciudades/pueblos próximos que sumen sus esfuerzos alrededor de un proyecto de futuro común y, si es necesario, superar delimitaciones políticas con (estrategias-planes-programas-proyectos plurinacionales: (Adel-Ader- Asociación de municipios, etc.).4.Colaboración y alianzas, claves ineludibles: es imprescindible una colaboración integral entre los distintos actores locales. Eso significa que también la gobernanza debe cambiarse, empezando por sus fundamentos, para pasar a ser una gobernanza colaborativa. Esto involucra a diferentes actores en la definición de los proyectos que van a ser co-financiados públicamente y una gestión compartida público-privada de esos proyectos aportará mayores garantías de un uso eficaz de los recursos. Finalmente, una alta probabilidad de que esos proyectos, al responder al interés de los distintos ámbitos y al recibir una financiación adicional pública, alcancen el éxito y generen así un mayor beneficio para sus protagonistas y para el conjunto de la sociedad.

    En conclusión: debemos estar preparados, el mundo entra en una Nueva Era después de esta postpandemia y eso afecta también al desarrollo local. La evolución de ciudades y regiones va a depender de la capacidad que tengan sus gobernantes para activar al conjunto de actores y recursos de su territorio y de hacerlos trabajar conjuntamente. Eso afecta no solo a la industria, al comercio, bienes y servicios, a la agricultura o al sistema educativo, sino que reclama, como punto de partida, un cambio en la forma de gobernanza de los territorios, Hay Esperanzas.

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