José de Dios Quintero Patiño

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SE ACABÓ EL RECREO

FUETE RELIGIOSO A LOS CALUMNIADORES

    La mayoría (83%) de los colombianos hace parte de alguna religión, o cree en la existencia de un ser superior, aunque no profese un credo religioso. Con esta realidad se creería que las relaciones de convivencia entre los colombianos están basadas por lo menos en el respeto. No obstante, dado los altos niveles de actuaciones antiéticas y antimorales y antijurídicas que se practican, pareciera que los postulados éticos-morales-jurídicos plasmados en los textos sagrados de las diferentes confesiones religiosas no se entienden y menos interesa ponerlos en práctica.

    En especial quiero referirme en esta oportunidad a la calumnia o mentir acerca de alguien con la intención de hacer que otros vean a esa persona de manera negativa. Se volvió del sancocho nacional, regional y local, denigrar impunemente de la ética de cuántos se atraviesen en el logro de los propósitos personales o colectivos propuestos a sabiendas de que explícitamente los textos sagrados condenan dicho accionar.

     Estudiando lo que proclaman textos sagrados como la Biblia, el Corán, El Tanak, El Libro de Mormón, entre otros, sobre la calumnia, entiendo que se irá al báratro quien se diga profesar sus postulados y a la vez utilice la herramienta calumniosa para vencer a sus contradictores. Para prevenirlos de esta estancia en el lugar del castigo eterno, me permito enunciar algunos versículos que versan sobre el tema, a ver si cogen juicio y se tornan responsables y serios en sus comentarios públicos.

      En la Biblia de los cristianos la calumnia está en un nivel alto en la lista que Dios hace de los agravios: estúdiense, sino, Proverbios 6:16-19; 10:18; 12:22; 16:27; 2 Corintios 5:17; 12:20; Pedro 2:1; Éxodo 20:16; Juan 5:6; 14:6; Levítico 19:16; Romanos 1:28-32; 6:11-14; 12:1-2; Efesios 4:29; Santiago 3:9-10; Mateo 15:18-19, entre otros.

     Por su parte, en el Corán del Islam, las murmuraciones, el chisme y la calumnia sobre los demás es un pecado muy grave: Ver los suras 24:15-16,18-23-24; 49-12.

     El Tanak del judaismo prohíbe el chisme (rakil): Levítico 19:16; Proverbios 10:18; 11:13; 20:19; 16:28; 17:9; 18:8; 26:20. También rechaza la calumnia: Éxodo 23:1; 23:7; Levítico 19:11; Deuteronomio 22:13-19; 25:2-3; 11:9; Salmos 34:13; Efesios 4:25; 4:29; 1 Pedro 2:1.

    En Las Analectas del confusionismo se enseña que aquel cuya mente está asegurada contra todo veneno de la infamia y contra el afilado filón de la calumnia, puede con exactitud considerarse de clara visión y larga vista al mismo tiempo.

     Finalmente, El Libro de Mormón advierte a sus correligionarios en DyC (Doctrina y Convenios) 20:54: Cuídense de que no haya en la iglesia difamaciones, ni calumnias.

    Como observamos, en cualquier sistema filosófico-religioso del mundo está escrito que la calumnia, además de ser causa de pecado mortal castigado con el infierno, afecta la estabilidad y lo sacrum de la iglesia; tanto es así que el mismo apóstol Santiago, en 1:26 advirtió a todos aquellos creyentes de fotografía que “Si alguno se cree religioso, pero no refrena su lengua, sino que engaña a su propio corazón, la religión del tal es vana”

¡Así que calumniadores del mundo: arrepentíos!

PRIMER RECREO: Bienvenido padre Juan Carlos Ramírez: usted sabe para dónde va, actúa con prudencia y a sus labios añade sabiduría. Cuánta falta nos hace en estos momentos liderazgos de esta talla.

SEGUNDO RECREO: Se mueve otra vez la idea de un nuevo departamento con capital morroca. Me convence, pero menos el nombre propuesto por el periodista Euclides Alsina: Sur Caribe: Es como tratar de traer a la fuerza el mar hasta estas tierras habitadas por gente del río y cachacos, como despectivamente nos tratan, que incluso ni lo conocen.

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