José de Dios Quintero Patiño

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SE ACABÓ EL RECREO

Por Óscar Hernán Pallares Ropero

LA AMENAZA DEL GOLPE TAMBIÉN ES VIOLENCIA

     No solo el golpe es violencia: también lo es la amenaza del golpe: es lo que se conoce como violencia psicológica; este tipo de violencia se ejerce sin que la víctima reciba matracazos físicos, pero los padece a nivel psicológico y emocional, y demostrado está, que también tiene efectos nefastos en lo físico. La violencia sicológica es más común que la física y no tiene distinción de género.

     Un tipo de violencia sicológica es la humillación: con esta violencia se pretende minar la autoestima de la víctima, conseguir obediencia y tolerancia al atropello y demostrar un poderío que no se tiene. El victimario primero humilla a su familia y luego le pide disculpas; humilla al subalterno en público y le pide perdón en privado; maltrata al amigo y se arrodilla ante el enemigo que lo humilla también.

     La violencia sicológica mediante el tipo “humillación” es muy común en aquellos que con déficit intelectual adquieren poder (administrativo, económico, político); la padecen los usuarios que necesitan de una acción administrativa de alguien que a su vez fue maltratado sicológicamente cuando necesitaba lo mismo; humillar le da al victimario ínfulas de poderío y abundantes enemigos cuando pierde el poder de humillación.

     Cualquier tipo de violencia sicológica causa estragos sicológicos y físicos con irreparables consecuencias en cualquier persona víctima sin importar su condición de edad y sexo. Pero la humillación se ejecuta con más saña contra los niños, jóvenes y subalternos.

     Hablando de violencia sicológica, me dio mucho coraje escuchar por todos los medios de comunicación cómo se anunciaba que se prescindiría de jóvenes funcionarios, pero humillándolos, al señalarlos de borrachos, incapaces, incompetentes y desagradecidos. Todos conocemos que la Ley les otorga funciones a los gobernantes como presidentes, gobernadores y alcaldes para designar y cambiar a sus funcionarios acorde con los requerimientos políticos y de organización del momento (para los alcaldes: Ley 1551, art. 29. literal d, numeral 2), pero, la Ley no da derecho a que se les ultraje la dignidad humana.   Entre otras cosas, la Dignidad Humana es un Derecho Fundamental de toda persona.

    Grave daño moral y profesional se le hace a esos muchachos y muchachas que saldrán en un cambio normal y legal del equipo de gobierno al habérseles tildado de incompetentes. Si se requería actualizar el equipo debieron ser cambiados por otros y no “echarlos”. Hay que tener en cuenta que ellos son Primero personas que funcionarios.

SE ACABÓ EL RECREO: Los profesores reinician clases el 15 de junio luego de verse obligados a desconectarse de sus funciones con los estudiantes. Así lo determinó la Federación colombiana de trabajadores de la educación, Fecode.

     Fecode también ratifica en la circular 28 de este año su posición de que es su querer que los maestros estén en los colegios, pero el gobierno nacional debe garantizar que estos campus ofrezcan las garantías de seguridad biológicas, no solo de docentes sino también de los padres de familia, los estudiantes y demás personas que interactúan con las instituciones educativas. Que se nombren las aseadoras y los vigilantes que permitan la higiene, salubridad y cuidado de los bienes y personas de las escuelas y colegios.

    Se entra a laborar, pero no se suspenden las actividades y acciones que se deben emprender en pro de una educación de calidad para los niños y la sociedad colombiana, dice Fecode.

SEGUNDO RECREO: “Aquí tenemos que robustecer el movimiento. Esto es de largo aliento, esto es para llegar con miras a 2022 y seguir mucho más allá, para derrotar al Centro Democrático, para derrotar a la ultraderecha y llegar al poder en 2022”, le dijo Nelson Alarcón, directivo de Fecode, más no su presidente, a un grupo de profes amigos de él. Y se armó la gavilla contra los maestros. No se les ha bajado de guerrilleros, vándalos, terroristas y no habiendo crimen más grande que endilgarles, claman para que no tengan derechos civiles, para que enseñen lo que ellos quieren y no lo que se debe.

    El profesor Nelson Alarcón puede aspirar a una posición por elección popular y tener ganas de que la “ultraderecha” sea derrotada en elecciones. La constitución y la ley nacional e internacional se lo permiten. Pero es su aspiración personal que en modo alguno no compromete a Fecode ni a los profesores agrupados en ella. No se le busquen más pelos al gato de los que tiene. Hacerlo es tratar de convencernos de que es un tigre.

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