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¿El camino a la redención?

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Por Andrea Karina Angarita – aangarita33@gmail.com

Bien lo dice Héctor Abad faciolince en su libro El olvido que seremos “Una sociedad humana que aspira a ser justa tiene que suministrar las mismas oportunidades de ambiente físico, cultural y social a todos sus componentes. Si no lo hace, estará creando desigualdades artificiales”.

Si bien es cierto que vivimos épocas de pandemia, épocas que de alguna forma nos vuelve seres vulnerables, seres desesperados e impacientes, la capacidad que tenemos, o la democracia que se profesa se supone debería servir para mitigar las tragedias que la mayoría de la población frágil debe sobrellevar. Aguachica, municipio que confió en un aspirante que con mucha o poca capacidad de elección prometía cambios, hizo promesas desesperadas y arremetió contra otros en su momento para poder ser elegido, está atravesando por la peor pandemia que algún municipio podía pasar, la de la ignorancia, pues al ser el segundo departamento del Cesar que se supone debería ser uno de los que mejor debería abordar esta tragedia mundial, se está yendo en declive, en vez de mejorar las condiciones que los Aguachiquenses están pasando, se está volviendo  a ciencia cierta, un caos que no lo controla ni el mismo Dios.

De la misma manera en que los insultos, la grosería y el odio expresan su ansiedad; el hambre, las necesidades y la falta de oportunidades también llevan a cuestas una incertidumbre de empatía por los que en algún momento prometieron luchar contra las desigualdades que en definitiva, son las que permiten que cada ser humano en su capacidad de elegir, adopte a un gobernante que empatice y sea capaz de apaciguar las cargas de una sociedad golpeada y que en estos casos, busca refugio en promesas vanas.

El odio nunca ha sido la respuesta, se necesita ver más allá de la terquedad, ya bastante el mundo está lleno de conflictos y el municipio requiere al dirigente que se tilda, ha luchado contra la indiferencia “también la ira contra la injusticia pone ronca la voz” se requiere urgente una reivindicación por parte de una administración que fue elegida con un voto de confianza, fue cada uno de sus electores los que confiaron en Robinson Manosalva, no fue un cuarto de la población de este municipio, fue la mayoría que creyeron que podía haber un cambio; un cambio que se está a tiempo de poder ser uno de los mayores logros de la actual administración.

Llegó el momento de demostrar la sensibilidad humana de cada uno de nosotros, la política debe unir, unir fuerzas para acabar con el caos, acabar con la apatía y empezar a ser solidarios, están a tiempo de contribuir a mejorar las condiciones de vida de la gente, de otro modo señor alcalde ¿Cómo contrarrestamos el hambre, la pobreza y mejoramos la calidad de vida de los que lo eligieron?

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