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Kelly Carrascal, una guerrera que le venció la batalla al cáncer

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Kelly Jhoana Carrascal se enfrentó a una dura enfermedad a la que le ganó la batalla.

Por Karen Yiceth Pedroza Vega

Cada 4 de febrero se celebra el día mundial de la lucha contra el cáncer y para conmemorarlo, el semanario El Nuevo Sur presenta la historia de una sobreviviente de esta dura enfermedad.

A tan solo 25 años de edad y apenas con unos días de recibir su título como Comunicadora Social, Kelly Jhoana Carrascal Quintero descubrió que el cáncer había tocado su puerta, tras tener un derrame de sangre que, luego de los exámenes pertinentes, confirmaba que padecía de Cáncer de cérvix tipo II.

“Realmente no me hacía a la idea de que en mi cuerpo habitara un mal tan grande como es el cáncer, en mi caso un cáncer de cérvix tipo II, el segundo cáncer que más cobra vidas en las mujeres luego del cáncer de seno. En mi mente siempre estaba la pregunta ¿por qué a mí? Pero más que dedicarme a cuestionar eso me dediqué a ponerle buena actitud al asunto”, indicó.

Kelly recuerda que fue una experiencia muy dura que le cambió la vida, dándole un giro impresionante que la transformó a nivel personal, familiar y hasta laboral. Una vez conocido su dictamen, se enfrentó a un riguroso tratamiento durante el 2018.

“Fui remitida con los mejores médicos de Bucaramanga: el oncólogo Jesús Insuasty, el ginecólogo Simón Orostegui y el radiólogo Ricardo Abuchaibe, quienes indicaron que iniciaría un tratamiento de 6 quimioterapias (una cada lunes) y 28 radioterapias (una cada día) descansando los días sábado, domingo y festivos, es decir, un tratamiento por alrededor de casi dos meses”, expresó la sobreviviente.

La joven se enfrentó a un fuerte tratamiento de quimioterapia y radioterapia.

En cada quimio y radioterapia recibía la fortaleza de sus compañeros de batalla, quien día a día llegaban hasta la clínica Fosunab para dar su lucha contra el cáncer; siempre con una palabra de aliento y con una sonrisa en sus rostros.

“La mayoría eran personas de edad, hombres con cáncer de próstata, estómago o recto y mujeres por lo general con cáncer de seno. Era increíble ver cómo ellos se compadecían de mí por ser la más joven en ese horario mientras yo sentía que sus enfermedades eran más crueles que las mías. La clínica tenía una campana que se tocaba al finalizar el tratamiento y cada vez que se oía todos los pacientes, médicos y personal del lugar llorábamos de felicidad porque uno de nosotros ya había ganado la batalla”, relató Kelly.

Pero ahí, solo comenzaba su batalla contra el cáncer, pues el tumor fue tan grande y fuerte que el tratamiento no hizo efecto, ya que solo redujo un 20 por ciento, dando únicamente como resultado positivo el desprendimiento de las paredes del cuello uterino.

“Fui convocada a una junta médica donde aproximadamente siete médicos, entre oncólogos, ginecólogos, cirujanos y enfermeras, dedujeron que la única oportunidad que tenía para salvar mi vida era someterme a una histerectomía abdominal total, la cual no aseguraba que se pudiera sacar el tumor, o partes o completo, había la posibilidad de que este estuviera adherido a algún órgano vital y que simplemente me volvieran a cerrar y esperar a que Dios mandara a llamar por mí”.

Efectivamente, esta valiente mujer fue operada el pasado 3 de noviembre, cirugía en la que además del tumor, le extrajeron el útero, matriz y ovarios dejando así mutilado su aparato reproductor.

En todo el proceso siempre mantuve la fe intacta.

“El doctor Simón Orostegui, mi ginecólogo, fue quien hizo la cirugía logrando de manera milagrosa extraer el tumor por completo sin afectar ninguna otra parte de mí. El doctor Simón no solo fue mi ginecólogo, fue también mi héroe y hasta el sol de hoy sigo orando por él para que Dios lo mantenga siempre con salud y siga salvando más personas”.

Kelly relata que la fuerza más grande para enfrentar esta enfermedad a sus escasos 25 años de edad, provino de Dios, sus familiares y amigos.

“De un momento a otro empezaron a aparecer personas con las que nunca había hablado, me llenaban de ánimos y me incluían siempre en sus oraciones, podría decir que mi salvación fue la fe, el compromiso con Dios de adquirir una mejor vida espiritual y física y la oración de todas las personas que siempre se preocuparon por mí y me daban palabras de aliento”.

La valentía y fortaleza de esta comunicadora social fue inquebrantable y admirable. Siempre con una sonrisa en su rostro y con un “voy a salir de ésta”. Contagiaba de amor a quienes fueron testigos de su proceso y fue un ejemplo de superación para muchas personas.

“A mis familiares y a mis mejores amigos les debo literalmente mi vida entera y siempre estaré para ellos”

Finalmente, Kelly Jhoana se enteró que le ganó la batalla al cáncer en enero de este año. Salió victoriosa de esta devastadora enfermedad y vivió para contarlo y ser ejemplo para las cientos de mujeres que a diario son diagnosticadas con cáncer.

“No se dejen vencer antes de tiempo, nunca sabemos cuándo será el día del fin de nuestra historia. Hay que ponerle buena actitud a la batalla, o somos víctimas de la enfermedad o somos guerreros en esta lucha. Si yo pude los demás también podrán”, fueron las palabras de Carrascal Quintero para las personas que aún se enfrentan a este padecimiento.

Ahora, Kelly deberá seguir un tratamiento de por vida que, por ahora, serán cada tres meses y a medida que vaya mejorando se extenderán a cada seis.

La experiencia de esta valiente mujer es digna de admirar, salió adelante y ahora es la viva prueba de que las batallas se ganan luchándolas, que el cáncer no es sinónimo de muerte. Contar su historia es la mejor manera de conmemorar el día de la lucha contra el cáncer, que se celebró el pasado 4 de febrero.

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