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Se Acabó el Recreo

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PICO Y PLAGA JUDICIAL

Por: Óscar Hernán Pallares.

Es tan desastrosa la política judicial colombiana que ya están implementando las medidas que se inventaron los incapaces de regular la movilidad vehicular. El PICO Y PLACA es el mecanismo con el que quieren hacernos creer que están gobernando en asuntos de la inmovilidad vehicular que produce la falta de vías. La medida consiste en impedir la circulación de automotores de acuerdo con el último número de la placa. Ante los desprevenidos pareciera que es solución para descongestionar. Pero no hay tal. Tan así es que primero fue para vehículos particulares, después la impusieron para los públicos, luego para los dos últimos números de la placa, seguidamente multaron a los que viajaran solos, pasaron a premiar a los que llevaran amigos en su carro. Pero el trancón sigue agudizándose. Si no hay vías y transporte público urbano llegará a catastrófico.

Pues ese mecanismo ya se está utilizando en Aguachica para paliar el atasco judicial que día a día se agrava. Acá existen tres juzgados promiscuos, a todo le caen y a nada le cumplen. A propósito: si tanta mala cara se le hace por algunos a los promiscuos, que al fin y al cabo poco o ningún daño le hacen a nadie, ¿por qué tanta indiferencia contra la promiscuidad judicial que a todos perjudica?

Bueno. Lo cierto es que acá llegó primero el Pico y Placa Judicial que el vehicular porque sólo existen tres juzgados para atender todo y de todo; dos fiscales locales y dos seccionales, para atender los requerimientos penales de Gamarra, Tamalameque, La Gloria, san Alberto, san Martín y Aguachica. Se calcula que cada fiscal tiene a su cargo 2000 procesos. Para medio salir de esta congestión judicial los juzgados atienden los lunes a un fiscal, el martes a otro y así sucesivamente. El viernes no atienden a ninguno.

Como con la congestión vehicular, esta medida de descongestión no es más que engañabobos. La congestión sigue y los casos más sentidos por la población como violencia intrafamiliar, agresiones sexuales, robos y atracos mueren por vencimiento de términos sin siquiera una mirada atenta del operador judicial.

Aguachica ha ido perdiendo importancia para la administración de justicia nacional. A la fecha son varios los juzgados que fueron trasladados a otras ciudades; quitaron juzgados especializados y los reemplazaron por promiscuos; muchas veces nombran fiscales que vienen a aprender y, para ayudar a que la semi-parálisis tienda a parálisis, el personal de cada juzgado es poco, los implementos tecnológicos solo son computadores aislados, el número de investigadores en ridículo. Cómo será de calamitosa la rama judicial que el archivo es una bodega donde se acumula de todo y es una odisea encontrar un uno. Por lo menos la Fiscalía tiene uno decente y con alguien que lo atienda.

La segunda ciudad del Cesar y primera del Sur merece respeto judicial. No más juzgados promiscuos, esos están instituidos para pueblos con poblaciones pequeñas.

PRIMER RECREO: Los fiscales en Aguachica tienen un solo policía judicial que no le hace caso y debe atender a los otros despachos. Lo requerido es 3 judiciales por cada fiscal. Con tantos procesos a cargo, pocos policías judiciales, preparar y asistir a las audiencias de acusaciones, preparatorias y de juicio, es apenas lógico que los procesos en un 90% mueran en la prescripción y los probables culpables salgan a la calle a seguir con la función.

SEGUNDO RECREO: Esta semana volvió a intervenir reclamando seguridad para Aguachica. En esta ocasión en la Presidencia de la República. Pero por lo mismo. Si a Aguachica no le quitan esa marca de pueblo sin merecimientos en lo judicial, es perdido este tipo de esfuerzos.

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