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Se Acabó el Recreo

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Por: Óscar Hernán Pallares.

UN PREMIO QUE OFENDE
La O. I. T. establece que los servicios públicos como agua, electricidad y gas son fundamentales y desempeñan un papel esencial en el desarrollo económico y social y que, los servicios públicos de calidad son una condición sine qua non para la erradicación efectiva de la pobreza.

Recalca que los gobiernos son responsables en último término de asegurar el acceso fiable y universal a dichos servicios.

Una verdad de a puño.
Pero con la imposición del modelo económico neoliberal se trastocó esta verdad por la mentira de que dichos servicios esenciales debían ser prestados por negociantes.

¿Y del alumbrado público qué?
El alumbrado público es pilar fundamental para que haya seguridad en las calles. Por eso no debe ser prestado por particulares.

Hoy Aguachica vuelve a ser noticia por el premio que se le entregó al concesionario del alumbrado público.

Un premio que ofende.
Ya lo habían premiado cuando se lo entregaron a dedo hace 7 años. Tan grande el regalo, que lo único que invirtió el concesionario fue el valor de las estampillas para que al otro día de recibir la concesión ya empezara a ganar cientos de millones de pesos.

Pero algo insólito ocurrió con dicho contrato. Violando el principio contractual de que contratista que no cumpla se le quita el contrato, no se le recompensa, la alcaldía saliente decidió prorrogarle el regalo por 10 años más porque desde sus mismos inicios el concesionario no cumplió con los fines del contrato. Cosas que se ven.

Se argumenta que se prorrogó porque no se podía modificar.
Desconocen que prorrogarlo es modificarlo. Por lo tanto, las partes aceptan que sí se puede modificar.

También se aduce que la prórroga beneficia a los pobres porque en un año van a tener el servicio que hoy les cobran y no tienen. Cuento chimbo. Si le cobran por un servicio y no lo tienen es porque el contrato adolece de precisión y esto se pudo corregir sin premiar el incumplimiento.

Se aduce que terminar el contrato por incumplimiento del concesionario era imposible por los costos que acarrearía las cláusulas penales. Pero si se hacen cuentas de los miles de millones que el contratista se ganado sin prestar eficiente servicio estos 7 años y los que se ganará en los próximos 23, encontraremos que nos sale más barato pagar dicha sanción que continuar con tan leonino contrato.

Volviendo al principio, es hora de que el alcalde retome para el municipio la prestación del servicio de alumbrado público. Un servicio esencial para la seguridad del pueblo no puede ser prestado por un particular, menos por el actual. Eso es como si el servicio de seguridad que presta el ejército y la policía, al presidente Duque se le diera por privatizarlo también.

PRIMER RECREO: El candidato Robinson prometió revisar las concesiones vigentes en el municipio. Debería como alcalde empezar por esta que tanta plata le ha sacado del bolsillo a los pobres morrocos.
SEGUNDO RECREO: ¿Y el Comité de Empalme no sabía de este otrosí que prórroga la concesión de alumbrado público?

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