Don Luis Felipe, 40 años de historias en su puesto de trabajo en la carrera 12 de Aguachica

Hablar de Luis Felipe Carreño Rincón, un hombre de 66 años que tiene su tradicional quiosco en la carrera 12 entre calles 5 y 5A, trae a los habitantes de Aguachica una imagen icónica imposible de no reconocer.

Nació en el corregimiento de buenavista, jurisdicción de Ocaña Norte de Santander, pero llegó a los 14 años de edad a la tierra morrocoyera, esa misma que le ha brindado la oportunidad de salir adelante y convertirlo en uno de sus hijos gracias su dedicación y constancia por el trabajo honrado, brindando soluciones para el hogar hasta implementos que ayudan a mejorar la imagen personal de las personas.

En su pequeño puesto ofrece a la clientela desde correas, periódicos, tijeras, carteras y su especialidad, los relojes de pulso, a estos accesorios les realiza mantenimiento y cambio de pilas, para que sigan marcando el tiempo, ese mismo que desde hace 40 años ha sido testigo de su labor bajo los fuertes rayos del sol inclemente que le han dado vitalidad y resistencia.

En su puesto de trabajo vende toda clase de artículos

Estas labores las complementa con la venta de chance, una entrada que le ayuda a tener mejores posibilidades económicas, «cuando inició la pandemia duré mes y medio encerrado, pero uno tiene sus ahorritos, la chancera me colaboró mucho en ese tiempo», comentó don Luis Felipe.

Vive con su compañera sentimental, Fanny María Rodríguez, quien desde hace 30 años ha estado junto a él en todas las circunstancias, tiene tres hijos profesionales, Yerson Artur, Luis Alejandro y Nayibe, a quienes apoyó y brindó el amor de padre para que salieran adelante.

Este hombre que vive del día a día hoy tiene su casita gracias al fruto de su esfuerzo, dice que se siente bien al no depender de nadie y en su puesto de trabajo no ha tenido inconvenientes con sus vecinos, llega muy puntual antes de las 9 de la mañana, al mediodía va a almorzar y regresa a laborar hasta las 6 de la tarde.

Reiterando varias veces su agradecimiento a Dios, al culminar esta entrevista llegaron dos clientes preguntando por unos candados de muy buena reputación que él vende por su durabilidad y utilidad, don Luis Felipe se despide amablemente, y muestra varios ejemplares cerrojos a los interesados compradores, su jornada de trabajo debe continuar.

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