
Por: Diógenes Armando Pino Ávila
¿Cómo olvidar ese atardecer
Que quedó encerrado en tus ojos?
¿Cómo olvidar la suave brisa
Que se rindió cautiva cuando mecía tu pelo?
¿Cómo olvidar el olor a hierbas
Que se refugió en tu cuello?
¿Cómo olvidar el susurro del bosque
Que se prendió en tu voz?
¿Cómo olvidar el paisaje
Que se estampó en tu cuerpo?.
¿Y cómo olvidar el rubor de tus mejillas
Cuando te robé el primer beso?
¿Cómo olvidar el cálido aliento
Que exhalabas en cada palabra
De tus tímidas respuestas
Ante mis febriles promesas?
Grabada al fuego quedó el calor de tu piel
En aquel tierno abrazo que te di
En el escaño de ese parque solitario
Donde los enamorados se refugiaban
Para dar y recibir furtivas caricias
Y brindarse la ternura de unos besos.
¿Qué edad teníamos?
Temprana edad, retoños primaverales
Con pretensión de tallos leñosos,
Fronda tierna que se creía follaje seco,
Inexperiencia y candidez
Creyéndose sabios y maduros,
Eso éramos tu y yo
Andando a tientas
Por caminos inexplorados
De ignotas regiones del amor.
Anduvimos mucho tiempo Juntos,
cogidos de la mano
Solo guiados por el instinto de amarnos
Cobijados por la ayuda cómplice
De tu compañera de colegio
que aguardaba en solitario Nuestro encuentro fugaz
De te quiero, te amo y anoche soñé contigo.
¿Cómo olvidar la magia de esos años y esos primeros amores
Como olvidar las sensaciones vividas,
Las inocentes promesas y los injustificados reclamos?
¿De nunca olvidar esos primeros amores
Que se creían perdidos en los corredores
laberinticos del tiempo y el olvido
y hoy que te veo de nuevo aceleras mis latidos
y me llevas vuelta a tras a mi adolescencia ya lejana.
¿Cómo olvidar? ¿Cómo olvidarte?



