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José de Dios Quintero Patiño

Noticias locales, regionales y nacionales

Lucha y esperanza de la juventud

Por: Diógenes Armando Pino Ávila

     En los albores de esta nueva Colombia que están refundando con sudor, lágrimas y sangre, los jóvenes de este país, se nota que los detentores del poder económico que a su vez gobiernan al gobierno y administran a una grey sometida de políticos corruptos, sojuzgaron la fuerza de un pueblo indignado y sobre todo la determinación de una juventud que nada tiene que perder, excepto su vida en flor, pero que tienen un deseo de sobrevivir en un país que le brinde oportunidades, que les cobije bajo su amparo.

    Esa determinación de pueblo, de jóvenes deseosos de un cambio, que han sido vilipendiados desde arriba en la generalización del mote de vándalos y terroristas que desde el mismo gobierno central emiten como epíteto para desnaturalizar sus reclamos y dar la patente de corzo para que la fuerza pública los masacre, los torture y desaparezca. Esa condena ex profeso, no ha sido la barrera de contención ni la fuente de agua que sofoque dicha indignación, antes por el contrario, este señalamiento, esta tortura, esta masacre, estas desapariciones han potenciado al ciento los reclamos, han incentivado sus espíritu de lucha, han avivado sus esperanzas de que a través de la lucha callejera, que detrás de sus barricadas, detrás de los mensajes con que rayan los muros, con las consignas y sus precarias mascaras para soportar la gaseada permanente y terrorífico estruendo de las aturdidoras, detrás de su entrega, de su sacrificio vendrá irremediablemente un cambio, un despertar donde sus sueños de futuro lo espera con oportunidades para vivir con dignidad.

     Como siempre y desde siempre, los detentores del poder se han equivocado, no han sabido dimensionar la fuerza transformadora de la juventud, no han sabido o no han querido entender que esta juventud de la Internet, de las redes sociales no traga entero, no han querido ver que esta juventud a la cual le han negado sus derechos a la educación, a la salud, al trabajo digno, no desconoce sus derechos y que a diferencia de sus padres y abuelos no conoce la palabra sumisión, no sabe postrarse, no gusta hincar su rodilla en tierra por que están llenos de dignidad y tienen el claro convencimiento de que sus justos reclamos, por sí solos no dan frutos, que deben ser acompañados con la lucha decidida, con sus consignas, con su entrega, con sus sacrificios.

     Ahora un mes después de haber comenzado la protesta y que el gobierno a través de la fuerza bruta no ha podido sofocarla, es cuando se escuchan voces, cantos de sirenas, que proponen proyectos para favorecer los jóvenes, ahora es cuando retoman consignas de candidatos del pasado y proponen matriculas cero y otra gran cantidad de cosas para valorar a los jóvenes. La juventud que conoce la historia, la felonía, la hipócrita pose de los políticos, del gobierno y de los detentores del poder-poder, escuchan con incredulidad estas propuestas y callan sin ceder en su empeño, esperando que haya las leyes, que se den las provisiones presupuestales que les den músculo a dichas propuestas.

    En este despertar de Colombia se avizora, no un cambio del modelo económico capitalista, de ese capitalismo salvaje basado en la ganancia y en la explotación, sino en un capitalismo menos salvaje que suavice las relaciones obrero patronales que permita un salario justo y un trato humano a los desprotegidos, a los sin techos, a los jóvenes. Un cambio que permita que la fuerza pública defienda al ciudadano, no que lo ultraje, una fuerza pública que apoye su accionar ante los fiscales y jueces, una fuerza pública que no juzgue y condenen al mismo tiempo, que no ajusticie con la pena capital al que proteste.

    Los jóvenes tienen consciencia de su poderío, saben que en su decisión está cambiar al país, saben que en su mayoría de edad y con su cédula de ciudadano pueden potenciar y lograr el cambio que el país necesita, saben que una Colombia nueva es posible. Conocen su fuerza renovadora, su potencial político y saben que pueden Refundar la patria.

¡Dios bendiga y continúe protegiendo a esa juventud que lucha!

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