Por: Diógenes Armando Pino Ávila
No hay nada más peligro que los violentos en el poder, sin importar la vertiente a la cual pertenezcan, porque a la final el daño no lo hace la ideología sino el ansia de poder de los que están entronizados en la cúspide gubernamental. La historia está plagada de ejemplos: lo vivido en las últimas semanas en USA con Trump aferrado al poder y lo vivido a través de la historia en América Latina donde militares y civiles utilizando Golpe de Estado se tomaron el poder en diferentes países del área.
Llaman la atención los casos de Argentina con 14 dictadores, República Dominicana con Trujillo que gobernó por espacio de 31 años ensangrentando su país. En Paraguay fue Alfredo Stroessner reelegido 8 veces y destronado por el general Andrés Rodríguez Pedotti. En Cuba la derecha con Fulgencio Batista, el que fue derrocado por la Revolución la que entronizó a Fidel Castro terminando también de dictador. En el Perú el dictador Juan Velasco Alvarado que nacionalizó la Banca, las minas, e hizo una reforma agraria para “poner fin a la oligarquía terrateniente”. En Bolivia Hugo Banzer, que ejecutó un golpe militar y prohibió partidos políticos, sindicatos, suspendió todos los derechos civiles y envió tropas a los centros mineros siendo derrocado por una junta militar liderada por Juan Pereda Asbún. En Chile el doloroso caso del asesinato de Salvador Allende por el dictador Augusto Pinochet que se aferró al poder desde 1973 hasta 1990 con la negra historia que los medios han denunciado. En El Salvador El General Carlos Humberto Romero que ordenó Escuadrones de la Muerte asesinando opositores. En Panamá Manuel Antonio Noriega derrocado por los gringos en cuya invasión ocasionaron más de 3.000 muertes inocentes.
Colombia no ha sido ajeno a estos dictadores y ha sufrido Golpes de Estado, uno fue el fallido ocurrido en 1944 en Pasto, cuando soldados al mando del coronel Luis F. Agudelo y el capitán Olegario Camacho capturaron al presidente Alfonso López Pumarejo y horas después al no encontrar el apoyo de las Fuerzas Armadas lo liberaron. Después el Golpe de Estado de 1.953 producto de las heridas sin restañar de la violencia política que se generó por la muerte de Jorge Eliecer Gaitán. En ese ambiente se propició el que el General Rojas Pinilla se tomara el poder con la complicidad de algunas fuerzas políticas.
Ahora bien, ha habido otras formas dictatoriales que han dado ganando elecciones, como el caso de Álvaro Uribe Vélez en dos periodos con los casos conocidos y desconocidos de violaciones de DDHH, muertes, masacres, desplazamiento, despojos, desapariciones, torturas, paramilitares, guerrillas narcos y corrupción. Afortunadamente unos magistrados valientes frenaron el intento de modificación de la Constitución para frenar el deseo de perpetuarse en el poder de éste señor, que al ver que no podía continuar lo ha intentado a través de otros presidentes, como en el caso fallido con el doctor Juan Manual Santos donde tuvo un error de cálculo al pensar que podía manipular un miembro de la familia Santos portadores de ideas civiles y progresistas. Luego lo logra con el doctor Iván Duque este sí acolita todas las apetencias y caprichos del caudillo.
Este gobierno ha heredado el talante (la choya) dicen los vallenatos, y creen que pueden opinar e intervenir en lo divino y lo humano, como lo han venido haciendo cuando Uribe con Ecuador y con Venezuela, donde Uribe y Duque han ejercido un liderazgo irrisorio para derrocar a Maduro y con ese propósito han entronizado al presidente virtual de Juan Guaidó.
En ese delirio de grandeza que viven como dictadores de «Banana Rebublic», pensaron equivocadamente que también podían interferir en la política interna de USA. Ahí vimos a Uribe en una pose de sobradez sentado hablándole frente un monitor en teleconferencia a la candidata republicana María Elvira Salazar, también vimos en los medios a Pachito Santos imitando a los americanos de origen cubano, incitando a votar a los latinos por Mr. Trump. Todo esto trajo como consecuencia una estrellada de padre y señor mío tales como: La no invitación a Duque a la posesión de Biden, el anuncio de investigación en el Congreso gringo sobre esta conducta de injerencia de Colombia en su política; lo más seguro es que venga un apretón significativo en los fondos del Plan Colombia, exigencias perentorias para el cumplimiento del Plan de Paz, respeto a la vida de líderes sociales y exguerrilleros.
Colombia en el ojo del huracán gringo por andar de sapos metidos en lo que no nos importa, total Trump salió del poder, Maduro continúa en Venezuela y el oso mayúsculo del gobierno colombiano que no es capaz de siquiera contratar la compra de unas vacunas y unas jeringas.