Remembranza de costumbres y tradiciones de Aguachica con el profesor Blas Carlos Gallardo

Informe Especial

       Aguachica por su ubicación es un punto estratégico en el país, por este motivo ha recibido influencias foráneas en materia de desarrollo económico, gastronomía, tradiciones y costumbres, siendo éstas últimas las que han recibido un mayor arraigo por su aceptación en la idiosincrasia local. EL NUEVO SUR, conversó con un conocedor nato de la cultura morrocoyera, el profesor Blas Carlos Gallardo, quien desde el Centro Cultural Eladio Vargas expuso todo aquello que nos identifica como hijos de esta tierra.

     Fundador junto a su esposa Julia Sánchez Grey, del Grupo Folclórico Buturama, que en sus 40 años de haber sido creado es la muestra fehaciente del folclor propio y regional, el profesor Blas Carlos recuerda que todos los 20 de enero en otrora se iniciaba con la pretemporada carnestoléndica en Aguachica, con una tradición muy particular: el cascarón de huevo lleno de agua con Alucema, el cual era reventado por un hombre en el pecho de una mujer y viceversa, como símbolo de conquista y demostrar su interés en ella.

     Según lo manifestado por Gallardo Toledo, los carnavales en la localidad datan desde el año 1870, de los primeros precursores figuran nombres como Pio Pabón, Senén Guerrero, Cayetano Carballo y él mismo, conocidos como los cambimberos, por recorrer las calles a ritmo de tamboras, danza y jolgorio para anunciar la fiesta de los reyes momo, Baco y Arlequín.

    Manifiesta que en otra época las soberanas del carnaval eran reinas cívicas, se vinculaban de una forma social, para recolectar dineros que estaban dispuestos a la comunidad para realizar una obra social. Recuerda con entusiasmo las casetas, las comparsas y las letanías, dice que toda esta influencia se ha recibido al encontrarnos tan cerca al río grande de la Magdalena.

     Pese a que en este 2021 no habrá carnavales, el profesor Blas Carlos a través de su cuenta en Facebook viene publicando videos en vivo sobre todas estas tradiciones en nuestro municipio como una manera de acercar a las personas a través de las tecnologías el acontecer histórico en materia cultural del pueblo morrocoyero.

     Otra de las anécdotas tiene como protagonista la plazoleta del Hoyito, actual parquecito del barrio El Bosque ubicado entre las carreras 11 y 2 con calle 2, en donde era ubicada la vara santa, cortada de un arbusto de cuyo interior salían unas hormigas conocidas como las «arrancachicotes» por su gran poder de mordedura, se creaban combos de personas, quienes asumían el riesgo de este juego, se untaban de barro y llamaban a otros a participar, y, él que no estaba dispuesto a engrudarse le tocaba abrazar la vara santa.

   «Eran costumbres sanas con mucho respeto, aquí en Aguachica se llegaba a destechar las casas, – había una especie de pacto para jugar carnavales-, para que las personas asumieran su responsabilidad, una vez transcurrían los tres días de fiesta, el responsable venía y arreglaba los daños en las viviendas, eran pactos de caballero».

     Resalta que hace varios años se presentaban sólo tres o cuatro candidatas al reinado del carnaval, hoy día por el crecimiento poblacional han ido aumentando el número de participantes. «Siempre había la presencia de la candidata, con sus vestimentas coloridas, las comparsas y la parte musical que no podía faltar», señaló.

    Siguiendo con las tradiciones, en la parte gastronómica resalta que platos como el arroz empedrado, hecho con fríjol, el arroz de palito con fritos de huevo, la chicha de arroz y chicha de maíz, que vendían donde la señora Sara Ojeda con almojábana, «aquí en Aguachica también se hacía gran variedad de panes, en los hogares habían hornos, en el Centro Cultural Eladio Vargas, que era de propiedad de la familia Ossa, ellos fueron hacedores de las tejas, los ladrillos, ellos tenían sus hornos para hacer el pan y los manjares», comentó el gestor cultural.

      El profesor Blas Carlos Gallardo Toledo, expresa con nostalgia la pérdida de muchas tradiciones, por eso hace un llamado a las nuevas generaciones a mantener vivas las que actualmente se conservan y en estos tiempos en donde la virtualidad es protagonista, dice que se debe tener un mayor compromiso para dar a conocer lo que nos hace únicos y representativos. «El hecho, por ejemplo, del paso de los tolimenses por esta región, en el caso de las carrozas de carnaval, se transforman, al utilizar las zorras que se utilizaban para cargar el algodón, así como la llegada de petroleras a Aguachica en los años 50, que trajo una numerosa colonia costeña, le suman grandes aportes valiosos al carnaval», concluyó Gallardo Toledo.

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