74adef66-e56e-4e9c-b964-6162b93f8228
40471b1b-7f4a-43eb-83de-b838864c1a01
415086d9-6b2b-4f7c-8035-f3d3302f119e
cd817689-bb62-4217-bf27-207870239b10
ae615c42-46f8-41f7-b5fb-401fa27e8df4
851d3db5-9e32-401f-b756-bc1e8d2001a5
21230f69-fc05-471e-9118-c004e602d18a
previous arrow
next arrow

José de Dios Quintero Patiño

Noticias locales, regionales y nacionales

SE ACABÓ EL RECREO

Por Óscar Hernán Pallares Ropero

LAS CAPUCHAS DE DUQUE

    A un largo año de que culmine su mandato lo más probable que quede como realización del presidente Duque sea la utilización maquiavélica de las capuchas para enmascarar las intenciones de sus medidas administrativas.

    Dícese de la capucha que es una bolsa de tela que cubre totalmente la cara y la cabeza, con aberturas a la altura de los ojos para ver sin ser reconocido, como el que puede llevar un encapuchado, o sin aberturas para que no pueda ver, como la que ignominiosamente le ponen los criminales a un secuestrado.

    «Los capuchos» son personas que debajo de una capucha resguardan su identidad para acometer actos generalmente reprochables. Es una forma de ser diferente a como se es. La capucha es confeccionada con un objeto físico, como la tela. Por ende, la capucha es de carácter físico.

     Pero hay personas que ocultan el rostro de sus intenciones con una careta no física, como la de los capuchos. Si estos ocultan un objeto físico, el rostro, con un objeto físico, la capucha, aquellas utilizan capuchas no físicas, la palabrería, para tapar propósitos e intenciones, objetos tampoco físicos, que por ser malévolos no quieren que se descubran a destiempo. Se espera que cuando se destape la intención oculta tras la capucha ya haya causado el mal que se pretendía para todos y recogido las ganancias para pocos.

    Mi mamá enseñaba que una trompada, golpe físico, era más asimilable que una mentada de madre, golpe sicológico. Por eso nos pedía evitar las riñas hasta donde fuera posible, pero que jamás ofendiéramos. Con esa sabiduría enseñaba que el totazo físico se curaba cuando ya no se vea el moretón, pero que un golpe sicológico podría durar toda la vida. Lo que aprendí seguramente también lo había aprendido el presidente Duque. Pero al revés. Aprendió a mostrar el rostro, pero encapuchando sus intenciones y propósitos.

     Qué tal esta capucha que le puso a  uno de sus proyectos de Reforma Tributaria: «Proyecto por medio de la cual se consolida una infraestructura de equidad fiscalmente sostenible para fortalecer la política de erradicación de la pobreza, a través de la redefinición de la regla fiscal, el fortalecimiento y focalización del gasto social y la redistribución de cargas tributarias y ambientales con criterios de solidaridad y que permitan atender los efectos generados por la pandemia y se dictan otras disposiciones». Puso la cara enmascarando la intención de esculcar el bolsillo de la clase media.

      O estas otras. A las masacres infames les puso la capucha de «homicidios colectivos». A la Reforma Pensional que trama contra los trabajadores la enmascaró de «reforma a la estructura del sistema de protección a la vejez». Igual hizo con las propuestas de Reformas Tributarias de 2018 y 2019 a las que disfrazó como «Ley de financiamiento» y «Ley de crecimiento económico», respectivamente.

     Tal vez sea más fácil desenmascarar a los de las capuchas físicas que quitárselas a quienes no las usan para taparse la cara sino sus intenciones y propósitos.

PRIMER RECREO: Inauguró el comienzo del fin de su periodo el gobierno nacional con el gravísimo acto de entregar 70 mil millones de pesos pulpitos para que los sacaran del país con la casi seguridad de que más nunca retornen. Este descalabro administrativo tiene el agravante de que era plata para el Internet de los niños pobres de Colombia. Ahora quedaron peor: ni internet ni la plata. ¡No hay derecho de tanto descaro!

SEGUNDO RECREO: Honor y gloria para los millones de personas anónimas que sin estatuas con sus rostros ni callejones con sus nombres han hecho de Aguachica la tierra morroca grande y pujante para todos desde hace por lo menos 273 años.

CACHADERA DE CLASE: Estamos a puertas de que el regalo que le entregue Veolia a Aguachica en sus fiestas de poblamiento sea convertirla en el gran basurero de Bucaramanga y su zona metropolitana. Más de mil toneladas de basura estarían botando en Aguachica.

    Con ese regalo compensa el regalazo que le hicieron las administraciones anteriores al cercenar a la ESPA.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *